Comunidad Swtor - Foro: Heroes De La Republica Capitulo I - Comunidad Swtor - Foro

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Heroes De La Republica Capitulo I

#1 Usuario deslogeado   Kallenn 

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Publicado 23-01-2012 - 11:21

El sol ilumina un nuevo amanecer, pocos son conscientes de que están en deuda con quienes lo han hecho posible, aquellos que moran entre nosotros, anónimos, aparentemente corrientes, a quienes el destino unió para reparar, para curar, para salvarnos de nosotros mismos, y continúan ahí, entre nosotros, en la sombra, a plena luz, pasamos junto a ellos por las calles sin mirarles, sin sospechar, sin saber, acaso saben ellos que están unidos por un propósito común, una deslumbrante realidad, el echo de ser extraordinarios, y cuando el destino los escoge ¿Cómo pueden ocultarse de él? ¿Cuánto tiempo podrán vagar entre las sombras antes de que el destino o sus propios fallos humanos, les hagan salir a la luz, otra vez? ¿Y como sabrán lo que les aguarda cuando eso ocurra?

Capitulo 1: Génesis

Una vez conocí a un hombre. Era una época oscura, el Imperio era mas poderoso de lo que nunca antes lo había sido mientras que la Republica, agotada y sin saber como o de donde sacar fuerzas para continuar una guerra que ya hacía demasiado tiempo que duraba, luchaba desde las sombras esperando un milagro, algo que les devolviera la esperanza en todo aquello que creían y por lo que luchaban. Yo por aquel entonces no era más que un pobre caza recompensas que usaba la guerra como negocio, no me miréis así, desde el principio de los tiempos la guerra había sido un negocio para unos o para otros, y yo no podía desaprovechar mi parte del pastel. Sin embargo, fue uno de esos trabajos el que me llevó hasta algo que creía olvidado, algo que había dejado de tener sentido para mi, la fuerza de la luz. Había pasado mucho tiempo desde que la academia de Sion fuera de nuevo instaurada en plena Ryloth, y el Imperio me encomendó un trabajo al que no me podía negar, un ultimo trabajo, uno que me daría las ganancias suficientes para retirarme de aquella vida y vivir en paz mientras otros eran los que se dejaban la vida luchando por devolver la paz a nuestro mundo, egoísta pero cierto. La misión, aunque parecía sencilla, no lo era tanto. Debía capturar y llevar ante las fuerzas Imperiales a uno de los altos cargos de la academia de Sion, un tipo al que llamaban Gaidal, un tipo del que yo prácticamente no sabía nada, pero que me daría una lección que no podría olvidar jamás. Encontrar a aquel tipo no iba a ser tarea fácil, era como un fantasma, caminaba entre la gente sin que nadie sospechase ni por un solo momento que se trataba de un autentico jedi, de esos que tan solo se habían oído en las historias que contaban los viejos a los niños. Tras mucho preguntar y buscar por los rincones mas insólitos de la galaxia, conseguí una pista, un tipo, bastante borracho e de admitir, habló mas de la cuenta llegando a fanfarronear de haber conocido en persona a un autentico jedi. Yo al principio no hice demasiado caso, sin embargo me pareció que no estaba de más seguir otra pista mas, aunque al final condujera a un callejón sin salida, y tras pagarle a aquel tipo más tragos de los que puedo contar, me dijo el lugar en donde había conocido a aquel supuesto jedi. La pista me llevó hasta la ciudad de Coruscan en la galaxia de , lugar en el que hacía ya muchas lunas que no ponía un pie. Debido a mi trabajo me había ganado muchos enemigos, tanto del Imperio como de la Republica, por lo que más me valía ir con cuidado. Tras bajar de mi nave, me ajusté mi sombrero a l altura de los ojos, y tras asegurarme que mi pistola seguía atada al cinturón de mis tejanos, emprendí el camino hacía la cantina, el lugar donde el borracho había dicho tener el encuentro con el jedi. Podían pasar varias cosas. Una de ellas es que todo no fuera mas que las divagaciones de un borracho y allí no encontrase nada, lo que me llevaría a haber perdido una vez mas tiempo y dinero, pero si el tipo del bar había dicho la verdad y allí se ocultaba un jedi, en definitiva solo podía tratarse de Gaidal, el cual me proporcionaría un gran aumento de créditos en mi cuenta bancaria. Nada mas empujar las puertas de la cantina pude reconocer en su interior a dos tipos a los que yo había dado caza anteriormente, lo que me llevó a quitar el seguro de mi arma antes de poner el primer pie sobre el local. En una mirada rápida, no vi a nadie que pudiera ser sospechoso, sin embargo una segunda mirada me llevó a fijarme en un tipo sentado en una de las mesas del fondo. Un tipo vestido con una castigada túnica marrón, cuya capucha le cubría por completo el hombro. Si había un solo hombre en aquel lugar que podía ser un jedi, sin duda alguna tenía que ser el. Con paso firme me dirigí hacía la barra y tras pedir una jarra de cerveza, encaminé mis pasos hacía la mesa donde estaba aquel tipo y sin pedir permiso alguno me senté frente a él, tratando de ver su rostro por debajo de la capucha de su túnica.

- ¿Estás buscando algo chico?
- Sí, creo que a ti, eres Gaidal ¿verdad?
- Bien, te vienes conmigo
- Creo que se te olvida algo chico, estás en territorio de la Republica, que te hace pensar que te dejarán llevarte a uno de los suyos sin mover un dedo
- No te preocupes, no se enterarán, ambos nos pondremos de pie y caminaremos hasta mi nave
- ¿Y si me nievo?
- Entonces tendré que dispararte, valdrás algo menos, pero seguirás siendo un buen negocio
- ¿Es lo único que te importa? ¿Los créditos?
- No uses ese rollo jedi conmigo, no te funcionará, vámonos
- Aun no lo has entendido ¿verdad? No me voy a ir contigo, no me entregarás al Imperio chico – dijo el tipo señalándome con la palma de su mano abierta –
- Ya te he dicho que ese rollo jedi no funciona conmigo
- Interesante, te haré un traro chico, te acompañaré sin prestar resistencia, pero antes te pido que me dejes ir al banco a sacar mis pertenencias
- Esta bien, pero si intentas algo
- Lo se, me freirás con tu pistola de neutrones
- Veo que nos entendemos, andando

Ambos nos pusimos en pie y comenzamos a caminar hacía el banco, situado al nordeste de la ciudad. Por lo que pudiera ser yo no apartaba mi mano derecha de la empuñadura de mi arma, sin embargo, Gaidal parecía extrañamente tranquilo y en paz, pese a ser consciente de que mi intención era entregarlo a sus enemigos, quien con toda seguridad lo torturarían hasta sacarle los mas ocultos secretos de la Republica, el tipo parecía tranquilo, como si no le preocupase lo mas mínimo aquella situación, lo que me llevó a intuir que aquello no era mas que una trampa. Una vez llegamos a las cajas de seguridad, Gaidal introdujo una pequeña tarjeta en una de ellas la cual se abrió mostrando su contenido, nada en especial, algo de ropa y poco mas, pero en aquel momento noté tras de mi un pinchazo sobre la columna y sin poder hacer nada para remediarlo, me desvanecí completamente inconsciente y a merced de lo que Gaidal quisiera hacer conmigo. Recuerdo que mientras permanecí fuera de juego, por mi cabeza pasaron todo tipo de ideas, que Gaidal me mataría, que me torturarían o que simplemente me abandonaría a mi suerte en algún planeta deshabitado, pero ni por asomo podría haber jamás imaginado cuales eran sus verdaderos planes sobre mi persona. De repente noté un fuerte olor al respirar y mis ojos se abrieron de nuevo. Estaba totalmente desnudo y tumbado sobre la mesa de cristal de una enfermería. Intenté ponerme en pie pero era totalmente inútil, estaba atado por las muñecas y los tobillos. Ante mi había un androide haciéndome todo tipo de pruebas mientras que un rincón Gaidal cuchicheaba algo junto a otro tipo. Por un segundo pensé que mis peores presagios se habían cumplido, sin embargo, Gaidal se puso en pie y dirigiéndose hacía mí, pulsó un botón de la consola la cual me liberó de mis ataduras.

- ¿De que va todo esto? ¿Dónde demonios me has traído?
- Descuida, estás a salvo. Lo siento Kallenn, pero no puedo permitirte que me entregues al Imperio
- ¿Vais a torturarme?
- ¿Torturarte? No, la republica no tortura a nadie, pero te mostraré algo
- ¿El que?
- Toda tu vida te la has pasado dando caza a otro, simplemente por dinero, nunca te has preguntado si hacía bien o mal, no te has preguntado si aquel al que estaba dando caza, estaba dando su vida porque tu tuvieras una mejor
- No me interesa vuestra guerra, ya te lo dije, no hay nada personal en lo que hago, solo es un negocio
- Déjame mostrarte algo – Gaidal pulsó un botón y en la pantalla del ordenador apareció una vieja foto, una foto de mi padre junto a otro hombre - ¿Le reconoces?
- Sí, es mi padre ¿Por qué tienes una foto de mi padre?
- El tipo que esta a su lado soy yo, hace mucho tiempo. Tu padre era uno de los nuestros, un miembro de la republica. Toda su vida luchó por lo que creía, porque tu tuvieras un esperanza
- Sí, y mira como terminó, yo no cometeré el mismo error Gaidal
- Como parece importarte una sola cosa haré un trato contigo, te ofrezco el doble de lo acordado con el Imperio
- ¿Por dejarte ir?
- No. Verás, desde hace mucho tenemos un traidor entre nosotros. Por mas que hemos intentado descubrirlo todos los intentos han sido en vano, sin embargo tu conoces a los miembros del Imperio y nos conoces a nosotros, descubre al traidor y te daré el doble de lo que te había prometido el Imperio
- Es un juego muy arriesgado, si el Imperio me descubriese no dudaría en poner fin a mi vida
- Pues asegúrate de que no lo haga, la recompensa bien lo vale
- Esta bien, acepto tu trato Gaidal, encontraré a vuestro topo

Me sentía como si acabase de firmar mi propia sentencia de muerte. El trato con Gaidal implicaba el hacerme pasar por uno mas de ellos, un nuevo cadete de la Republica, debía entrenar, comer, dormir y en definitiva vivir con todos aquellos hombres y mujeres, estudiándolos, conociéndolos hasta que llegase el momento de ser capaz de determinar cual de ellos era un traidor, cual de ellos pasaba información detallada de cada uno de los ataques que la Republica lanzaba para que el Imperio pudiera anularlo antes de que fuera efectivo. Mientras tanto, en una pequeña nave del Imperio, Lord Kattak, el tipo que me había encargado el trabajo semanas antes, era visitado por un joven soldado, que traía noticias de la Republica, una vez más.

- ¿Qué nuevas traes soldado?
- Nuestro contacto en la Republica nos ha informado que la nave en la que se encuentra Gaidal se dirige hacía el planeta de Taris para encontrarse allí con un alto cargo de los jedi señor
- Bien, buen trabajo chico, y del caza recompensa que envié a por el jedi ¿Qué se sabe?
- Poco o nada señor, la ultima vez que se le vio fue en Coruscant hablando con Gaidal en la cantina
- Así que es posible que haya cedido al poder de la fuerza
- No lo descarto
- Esta bien, pongamos rumbo a Taris, es hora de que Gaidal y yo arreglemos viejas cuentas pendientes

Bajo el mando de Kattak, la nave del imperio puso rumbo al planeta Taris, donde Gaidal iba a encontrarse con el líder de la academia de Sion, al que llamaban Bass, lo que ninguno de ambos podía sospechar era que el Imperio ya estaba informado de dicha reunión, y el planeta de Taris se convertiría en un improvisado campo de batalla, donde yo tendría que decidir por primera vez en mi vida de que lado de la fuerza se inclinaba mi alma

Este tema ha sido editado por Kallenn: 23-01-2012 - 11:26

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Agracedido por 4 Usuarios:

#2 Usuario deslogeado   Naaris 

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Publicado 23-01-2012 - 13:13

Me gusta Kallen, me he reido mucho y el argumento está interesante.

Veremos que nuevas aventuras ocurren por aqui xD
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Los Jedi de Corellia solemos usar túnicas verdes sabes?, es una costumbre que cuesta dejar... pero no es la peor, porque yo No soy aquel al que buscas, verdad soldado?. - No eres al que estamos buscando... - Gracias, puedo continuar. - Sí, continue, continue... - Sí, no es la peor costumbre... me gusta el verde.
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